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El Blog del Padre Rafa

Octubre Misionero

por | Oct 24, 2021

Hoy, la Iglesia Católica celebra la jornada mundial de las misiones conocida como el Domund. Esta jornada nació el 14 de abril de 1926 con unos propósitos muy concretos: orar para que el Evangelio sea conocido; crear conciencia sobre los desafíos de la Misión Evangelizadora; estimular el espíritu misionero en todos; hacer conocer la Obra de la Propagación de la Fe y brindar ayuda económica a las misiones.

Llegamos a su celebración experimentando dos hechos que le dan sentido: la liberación de la hermana Gloria Cecilia Narváez de su cautiverio con lo cual queda en evidencia que se pueden retener a las personas, pero no secuestrar la Misión; y la invitación del papa Francisco a recorrer juntos, como Iglesia Universal, el camino sinodal.

Creemos que el testimonio de la religiosa cautiva es fermento vocacional para quienes optando por Jesús y su Iglesia se atreven, en condiciones riesgosas, a anunciar el evangelio. La hermana Gloria, en casi cinco años de cautiverio, fue vendida a diferentes guerrillas y tratada como moneda de cambio. A pesar de todo, su fe se mantuvo inquebrantable sin perder la esperanza. Estando en cautiverio murió su madre que siempre la esperó y que sugirió recibirla con todo el amor con que ella la había esperado. La dura realidad es que, todavía hoy, siguen sacerdotes y religiosas secuestrados y no pocos martirizados.

El camino de la sinodalidad, que igualmente llena de sentido la celebración de esta jornada es una camino que hacemos juntos acogiendo aquello que el Espíritu de Dios, principal agente de la misión evangelizadora, le quiere decir a la Iglesia. Será un camino en la fidelidad creativa que nos exigirá cambios a todos venciendo aquellos obstáculos y resistencias que nos dificultan ser ese refugio seguro que la humanidad necesita.

Refiriéndose a algunos riesgos que ha de padecer el camino sinodal, el papa Francisco nos ha invitado a responder al formalismo con la comunión, al intelectualismo con la participación y al inmovilismo con la misión porque, “nadie saca un pedazo de un vestido nuevo para remendar otro viejo. ¿Quién va a romper algo nuevo, para que después el pedazo tomado del nuevo no le venga bien al vestido viejo?” (Lucas 5, 36).

La Iglesia de Cartagena tiene la mejor disposición y apertura, en todos los estamentos de la vida diocesana, a cuanto nos ha invitado el papa. Y ello lo hacemos en el horizonte de una Iglesia que se acerca a la celebración de sus 500 años de presencia evangelizadora. Estamos convencidos que la sinodalidad no es una moda más, ni un añadido a lo que ya tenemos como Iglesia. Pero sí es servicio al diálogo y a la cultura del encuentro porque de la capacidad para escuchar y discernir depende el futuro de la nación. Futuro del cual la Iglesia también es responsable.